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La Fundación de Bahía Blanca y su Puerto

08/09/2013

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La historia de Bahía Blanca está intrínsecamente ligada a su vocación portuaria. A diferencia de muchas otras ciudades que desarrollan un puerto con el tiempo para potenciar su crecimiento, Bahía Blanca fue concebida, desde sus mismos inicios, como un Establecimiento-Puerto. Su fundación no fue solo la de un poblado en la frontera sur, sino la de una estratégica estación marítima destinada a cumplir objetivos militares, económicos y de comunicación vitales para la Provincia de Buenos Aires.

¿Cuándo fue fundada Bahía Blanca?
El Coronel Ramón Estomba, héroe de la independencia sudamericana fue el jefe de la expedición fundadora de Bahía Blanca en 1828. El Coronel Estomba debía fundar el puerto y el establecimiento de la bahía Blanca, como su único Jefe.
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Una Visión Estratégica: El Puerto como Prioridad

El impulso inicial para la fundación de Bahía Blanca provino del gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego. En octubre de 1827, en un contexto marcado por el estado de guerra con el Imperio del Brasil y las incursiones de aborígenes y guerrilleros trasandinos, Dorrego presentó a la Honorable Sala de Representantes un ambicioso proyecto para avanzar la frontera provincial. Este plan no solo buscaba fijar nuevos límites más allá del río Salado, sino que ponía un énfasis explícito en la región de Bahía Blanca.

El documento presentado por Dorrego era claro en sus propósitos: "...la planificación de la nueva línea de frontera, asegurar el tránsito hasta la Bahía Blanca, habilitar y poblar su puerto,...". Los objetivos eran múltiples. Por un lado, se buscaba acortar las comunicaciones con la aislada Carmen de Patagones, un punto estratégico en el sur. Por otro, se pretendía sumar a la economía provincial la vasta potencialidad de la extensa llanura herbácea de la región, ideal para la actividad ganadera, principal motor económico de la provincia en ese entonces.

Sin embargo, el principal motor estratégico estaba dado por el conflicto con Brasil y la necesidad de proteger los establecimientos ganaderos. Las operaciones navales del Imperio Brasileño en el sur bonaerense, incluyendo intentos fallidos de incursión en Patagones y Bahía San Blas, pusieron de manifiesto la urgencia de aprovechar las ventajas estratégicas que ofrecía la Bahía Blanca. La ventaja más importante, como Dorrego destacaba en su mensaje, era su excelente puerto natural.

La Legislatura Provincial no tardó en respaldar la propuesta del Ejecutivo. El 13 de noviembre de 1827, el proyecto se convirtió en Ley con la firma de Victorio Zúñiga. El artículo primero de esta ley dejaba patente la prioridad: "1º: Queda autorizado el gobierno para establecer la nueva línea de fronteras, facilitar el tránsito hasta la Bahía Blanca y habilitar su puerto". La redacción es inequívoca: el objetivo principal era fundar el puerto, antes que el poblado que posteriormente lo acompañaría.

Esta concepción fundacional como Establecimiento-Puerto marcó el destino de Bahía Blanca. Desde sus orígenes, la estación marítima ha sido una herramienta fundamental en el marco de sus estrategias de desarrollo. Esta identidad de Ciudad Puerto no es un rasgo adquirido con el tiempo, sino una característica natural y constitutiva de su ser.

La Expedición Fundadora: Un Esfuerzo Marítimo y Terrestre

Para llevar a cabo este proyecto, Dorrego encargó la planificación y coordinación a una figura central de la Provincia de Buenos Aires en aquel momento: el Comandante General de la Campaña, Juan Manuel de Rosas. Rosas fue el encargado de planificar la logística y coordinar las contrataciones necesarias para dar apoyo a la expedición. Esta operación se concibió con un convoy terrestre, pero con un soporte logístico crucial por mar. Desde el mar se abastecerían los principales materiales y suministros necesarios para la construcción del establecimiento y el puerto. De esta manera, se puede afirmar con certeza que Bahía Blanca también se fundó por mar.

El jefe militar designado para liderar la expedición fundadora fue el Coronel Ramón Estomba, un reconocido héroe de la independencia sudamericana. La misión de Estomba era fundar tanto el puerto como el establecimiento en la bahía Blanca, actuando como su único jefe.

La campaña se puso en marcha en marzo de 1828. Un primer escalón, compuesto por el ingeniero Narciso Parchappe y una escolta, partió con la misión fundamental de explorar la zona y determinar el lugar exacto donde se debían emplazar el puerto, las baterías defensivas para su protección y un fuerte que brindara seguridad al conjunto. Mientras tanto, en la ría bahiense, la Sumaca Luisa esperaba con el apoyo logístico, incluyendo materiales que permitirían reconocer la bahía y determinar el fondeadero ideal que se convertiría en el puerto.

El Coronel Estomba, al frente del segundo escalón de la columna expedicionaria, llegó a la bahía el 9 de abril de 1828. Tras su llegada, procedió a aprobar los sitios que Parchappe había elegido tanto para el puerto como para el fuerte. Si bien el 9 de abril es la fecha tradicionalmente asociada a la fundación (ligada a la llegada de Estomba y la aprobación del emplazamiento del fuerte y poblado), un hecho significativo y que refuerza la prioridad del puerto se registró días antes: la primera descarga en el rudimentario puerto tuvo lugar el 2 de abril de 1828, antes de que la fortaleza y el poblado fueran formalmente establecidos.

En el rudimentario puerto ubicado en la boca del arroyo Napostá se instaló un pequeño destacamento naval. Este destacamento estaba compuesto por el práctico Domingo Laborda y cinco marineros, quienes contaban con una chalupa y dependían de la Capitanía de Puertos de Buenos Aires. Las instalaciones en aquel momento eran, lógicamente, sumamente básicas y rudimentarias, pero suficientes para iniciar la actividad portuaria.

El Puerto como Lifeline en los Tiempos de Rosas

Una vez establecida, la Fortaleza Protectora Argentina se encontraba en una posición de relativo aislamiento en el sur provincial. En este contexto, el puerto se convirtió en un aporte permanente y vital para la supervivencia del establecimiento. La llegada de los veleros desde Buenos Aires siempre significaba la provisión de refuerzos militares, víveres esenciales o armamento y municiones necesarios para la defensa y subsistencia. Además, los barcos traían los correos con las tan esperadas noticias de los sucesos que acontecían en la lejana Buenos Aires.

La navegación en el estuario bahiense comenzó a desarrollarse lentamente. Entre los pioneros de la navegación en esta zona en los primeros años, el texto menciona a figuras como el ya citado capitán Libanus Jones, James Harris, y un poco más tarde, Santiago Dasso. Estos navegantes, utilizando distintas naves, se dedicaban al transporte de personas y cargas, además de actividades como la pesca y la cacería, recorriendo el litoral entre Patagones, Bahía Blanca y Buenos Aires.

El puerto de Bahía Blanca también recibió visitas ilustres. En dos oportunidades, recaló la fragata HMS Beagle de la armada británica, al mando del capitán Robert Fitz Roy. A bordo de la Beagle viajaba un tripulante que se convertiría en uno de los científicos más famosos de la historia: Charles Darwin. La Beagle arribó por primera vez a la ría el 5 de septiembre de 1832, con la importante misión de realizar un pormenorizado relevamiento y carta de las costas. La nave regresó nuevamente al estuario en agosto de 1834.

Durante la denominada Campaña al Desierto, organizada por el General Juan Manuel de Rosas en 1833, Bahía Blanca adquirió una relevancia estratégica adicional al erigirse como una base logística fundamental para la expedición. Esta función generó un intenso tráfico de navíos de transporte y militares en el puerto. A pesar de este incremento en la actividad, las instalaciones portuarias continuaban siendo mínimas. La carencia de un muelle adecuado obligaba a realizar las operaciones de descarga de pasajeros y cargamentos utilizando botes, lo que dificultaba y ralentizaba las tareas.

Reconociendo la importancia de mejorar la navegación en la ría, a principios de 1837, el jefe de la guarnición, Martiniano Rodríguez, recibió instrucciones directas de Rosas para iniciar el balizamiento de la ría en puntos clave. Estos puntos incluían Monte Hermoso (refiriéndose a Punta Tejada, no al área de la actual ciudad balnearia) y los bancos Mancha Negra, Toro Grande y Toro Chico. Para esta tarea, se utilizaron de manera ingeniosa dos mástiles de la corbeta Itaparica, una nave que formó parte de la escuadra brasileña que intentó la fallida invasión a Carmen de Patagones en 1827. En marzo de ese mismo año, la actividad de balizamiento ya había sido concluida, mejorando las condiciones de navegación diurna.

Incluso cuando las principales potencias europeas, Francia e Inglaterra, impusieron bloqueos al puerto de Buenos Aires a partir de 1838, el puerto de Bahía Blanca no dejó de estar operativo. Se mantuvo como una alternativa de recalada vital, sumándose únicamente a las opciones que ofrecían los puertos del río Salado y Carmen de Patagones. Esto subraya la importancia estratégica que había adquirido a pesar de sus limitaciones.

El Puerto Franco y la Legión Italiana: Un Nuevo Impulso

Con la caída de Juan Manuel de Rosas y el período de hostilidades entre la Confederación Argentina y el escindido Estado de Buenos Aires, la situación de localidades fronterizas como Bahía Blanca se vio comprometida. Durante un tiempo, la localidad no experimentó un progreso inmediato y significativo. Sin embargo, un punto de inflexión importante llegó con la arribo de la Legione Agrícola Militare Italiana en febrero de 1856.

Esta legión, compuesta por republicanos italianos, llegó por mar para sumarse a la guarnición bahiense. Su llegada marcó el inicio de un período de progresos, aunque inicialmente lentos, que terminarían de configurar el perfil definitivo de Bahía Blanca. El acuerdo que el Estado de Buenos Aires había cerrado con estos republicanos italianos era ambicioso. Preveía la creación de una colonia agrícola militarizada, conocida como Nueva Roma, que se proyectaba como un verdadero polo de desarrollo regional. Los legionarios, al cabo del contrato, preveían retornar a Italia para participar en la guerra de independencia de su país.

¿Qué se produce en Bahía Blanca?
Las actividades industriales principales en el área son la fabricación de productos de la refinación del petróleo y la fabricación de sustancias químicas básicas ubicadas en el polo petroquímico de Bahía Blanca, los cuales generan casi el 80% del valor agregado manufacturero del área.

Para impulsar esta iniciativa, la Cámara de Representantes Bonaerense aprobó un paquete de medidas políticas y económicas. Una de las principales era brindar facilidades para la inmigración de extranjeros, incluyendo la posibilidad de cederles tierras para el establecimiento agrícola. La colonia Nueva Roma fue la primera en la historia Argentina en contar con una participación directa del Estado de Buenos Aires (en coordinación y financiamiento), al que se sumó el republicano italiano Silvino Olivieri como inversor, garante y director del proyecto.

Entre los puntos cruciales incluidos en el acuerdo, se destacaba la declaración del puerto de Bahía Blanca como Puerto Franco. Esta medida buscaba facilitar el ingreso de barcos extranjeros, especialmente italianos/genoveses, lo que no solo contribuiría al accionar de los legionarios republicanos, sino que potenciaría la actividad comercial de la región. El 6 de junio de 1856, la Honorable Cámara de Representantes del Estado de Buenos Aires declaró formalmente "francos para los buques mercantes de todas las banderas" a los puertos de Bahía Blanca y Patagones.

La llegada por mar de la flotilla que conducía a la Legión en febrero de 1856 tuvo un comienzo infortunado. Se registró el duro augurio del hundimiento del transporte Paolista. Según relata el texto, el capitán de la nave, Antonio Paganetto, un genovés con experiencia en navegación de ultramar, desestimó la colaboración ofrecida por los pilotos locales para el ingreso a los canales de la ría. En una actitud de excesiva confianza o soberbia, rechazó sus servicios e intentó ingresar "al tanteo". El resultado fue nefasto: el barco encalló, se partió y quedó inutilizado, perdiéndose gran parte de la mercadería que transportaba. Este incidente inicial puso de manifiesto los desafíos que aún presentaba la navegación en la ría, a pesar de los esfuerzos de balizamiento.

Aunque el plan de ultramar original de los republicanos italianos no pudo cumplirse completamente, el aporte de los legionarios fue de suma importancia para la localidad. Entre sus filas se encontraban hombres con conocimientos técnicos y profesionales valiosos. Un ejemplo destacado es el de Filippo Caronti, un casi ingeniero genovés que no pudo terminar su carrera profesional debido al exilio político impuesto por la guerra en Italia. Para Bahía Blanca, su contribución fue impresionante y duradera.

Entre las muchas obras de avanzada que impulsó, Caronti fue el responsable de construir el primer muelle de madera en 1858. Esta infraestructura fundamental se emplazó en las márgenes del arroyo Napostá, en la misma zona donde se había establecido el rudimentario puerto inicial. Además del muelle, Caronti también construyó el camino consolidado que unía este nuevo muelle con el pequeño poblado, mejorando notablemente la conectividad y la eficiencia de las operaciones portuarias.

A pesar de estos avances, uno de los problemas persistentes al que se enfrentaron los legionarios y la población en general fue la carencia de un servicio de navegación regular entre Bahía Blanca y Buenos Aires. Durante varios meses, la falta de llegada de barcos con los sueldos del Estado para los efectivos de la guarnición generó una gran inflación en la plaza. La falta de liquidez y el excesivo precio que los pocos comerciantes imponían a sus limitados productos creaban una situación económica difícil. Un conato de sublevación de los legionarios, motivado en parte por esta situación, incrementó la presencia de naves del Estado cubriendo el recorrido entre la capital y la bahía, aunque esto no llegó a constituir un servicio regular y predecible.

En enero de 1859, el Estado de Buenos Aires envió a Bahía Blanca una comisión encabezada por el Ingeniero Carlos E. Pellegrini. La misión de esta comisión era presentar un informe detallado sobre la localidad y sus alrededores. El equipo de Pellegrini elaboró una memoria detallada en la que expresaba las importantes posibilidades del fondeadero de la ría, al mismo tiempo que señalaba las limitaciones de las instalaciones portuarias existentes, a pesar del muelle de Caronti.

Los esfuerzos por mejorar la señalización de la ría continuaron. En marzo de 1876, la goleta Rosales, perteneciente a la Marina de Guerra y al mando del capitán Martín Guerrico, dio comienzo a la colocación de balizas y boyas adicionales, marcando de manera más precisa los canales de ingreso a la ría. No obstante, a pesar de estas mejoras en la señalización diurna, el ingreso nocturno seguía siendo imposible debido a la falta de iluminación del rudimentario sistema. Este problema se resolvió parcialmente el 6 de octubre de 1881, cuando se fondeó en el acceso a la ría el primer pontón-faro, inaugurando así la primera iluminación del extenso litoral bahiense y permitiendo una navegación más segura, aunque todavía limitada.

Hitos Clave en la Fundación y el Puerto Inicial

Para comprender mejor la secuencia de eventos que llevaron a la consolidación temprana de Bahía Blanca como Ciudad Puerto, podemos destacar algunos hitos fundamentales:

FechaAcontecimiento Clave
Octubre 1827Gobernador Dorrego presenta el plan de avance de frontera que incluye la Bahía Blanca y su puerto.
13 Noviembre 1827La Legislatura Provincial aprueba la Ley que autoriza establecer la frontera y habilitar el puerto.
Marzo 1828Inicia la expedición fundadora liderada por Ramón Estomba (con Parchappe como avanzada).
2 Abril 1828Se registra la primera descarga en el puerto de la boca del Napostá (antes de fundar fuerte/poblado).
9 Abril 1828Coronel Ramón Estomba llega y aprueba los sitios para el puerto y el fuerte.
1833El puerto funciona como base logística clave durante la Campaña al Desierto de Rosas.
1837Se inician los trabajos de balizamiento en la ría por orden de Rosas.
Febrero 1856Arriba la Legión Agrícola Militare Italiana, trayendo un nuevo impulso a la localidad.
6 Junio 1856El puerto de Bahía Blanca es declarado Puerto Franco para buques de todas las banderas.
1858Filippo Caronti construye el primer muelle de madera y el camino de acceso al poblado.
Enero 1859Comisión del Ingeniero Carlos E. Pellegrini evalúa la localidad y el puerto.
Marzo 1876Goleta Rosales mejora el sistema de balizamiento diurno.
6 Octubre 1881Se instala el primer pontón-faro, iniciando la iluminación del litoral para navegación nocturna limitada.

Preguntas Frecuentes sobre la Fundación de Bahía Blanca

A continuación, abordamos algunas preguntas comunes basadas en la información disponible sobre los orígenes de Bahía Blanca:

¿Cuándo fue fundada Bahía Blanca?
Según la información proporcionada, la expedición liderada por el Coronel Ramón Estomba llegó y aprobó el sitio para el fuerte y el poblado el 9 de abril de 1828, fecha tradicionalmente considerada para la fundación. Sin embargo, la primera descarga en el puerto, que fue el objetivo principal, se registró el 2 de abril de 1828, días antes de la llegada de Estomba.

¿Por qué se decidió fundar Bahía Blanca en ese lugar?
La decisión fue eminentemente estratégica. Se buscaba establecer una nueva línea de frontera, asegurar la comunicación con el sur (Carmen de Patagones), potenciar la economía provincial aprovechando las llanuras para la ganadería y, crucialmente, tener una base defensiva y logística en un punto con un buen puerto natural, especialmente relevante en el contexto de la guerra con Brasil y las incursiones en la frontera.

¿El puerto existió antes que la ciudad?
Sí, según el texto, la ley de 1827 autorizaba "habilitar su puerto" con anterioridad a la fundación del poblado. La primera descarga en el puerto ocurrió el 2 de abril de 1828, mientras que la llegada del jefe de la expedición y la aprobación de los sitios (fecha de fundación tradicional) fue el 9 de abril de 1828. La concepción inicial era la de un Establecimiento-Puerto, priorizando la función marítima.

¿Quién fue el líder de la expedición fundadora?
El líder militar de la expedición fundadora de Bahía Blanca fue el Coronel Ramón Estomba, héroe de la independencia sudamericana.

¿Qué papel jugó Juan Manuel de Rosas en la fundación?
Juan Manuel de Rosas, como Comandante General de la Campaña de la Provincia, fue el encargado por el gobernador Dorrego de planificar y coordinar la logística y las contrataciones necesarias para dar apoyo a la expedición fundadora. También, años después, el puerto sirvió como base logística para su Campaña al Desierto de 1833.

¿Cuándo se construyó el primer muelle?
El primer muelle de madera en el puerto de Bahía Blanca fue construido en 1858 por Filippo Caronti, quien llegó a la localidad con la Legión Agrícola Militare Italiana.

¿Qué significó que Bahía Blanca fuera declarada Puerto Franco?
La declaración de Puerto Franco el 6 de junio de 1856 significó que el puerto estaba abierto a buques mercantes de todas las banderas sin imponerles ciertas tasas o restricciones, buscando facilitar el comercio exterior y el ingreso de barcos, especialmente relevante para la Legión Italiana y el proyecto de colonia agrícola.

¿Cómo era la navegación en la ría en los primeros años?
La navegación era desafiante. Inicialmente, las instalaciones eran rudimentarias y no existía un muelle, obligando a usar botes para la descarga. Aunque se realizaron esfuerzos de balizamiento desde 1837 y luego en 1876, la navegación nocturna era imposible hasta la instalación del primer pontón-faro en 1881, y aún así, seguía siendo limitada.

¿Quién fue Filippo Caronti?
Filippo Caronti fue un miembro de la Legión Agrícola Militare Italiana, descrito como un casi ingeniero. Su aporte a Bahía Blanca fue fundamental, destacándose la construcción del primer muelle de madera en 1858 y el camino que lo unía al poblado.

En conclusión, la historia de Bahía Blanca es la historia de su puerto. Desde la visión estratégica de Dorrego y la planificación de Rosas, pasando por la expedición de Estomba que vio la primera descarga portuaria días antes de la fundación formal, hasta los esfuerzos de los primeros navegantes, los desafíos logísticos y los avances traídos por la Legión Italiana y la declaración de Puerto Franco, la identidad de Ciudad Puerto ha sido el motor y el eje central de su desarrollo a lo largo del tiempo.

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