¿A qué distrito pertenece Bahía Blanca?

Orígenes del Puerto de Bahía Blanca

13/05/2014

Valoración: 4.61 (5309 votos)

La historia de Bahía Blanca, y particularmente la de su crucial puerto, es un relato tejido a lo largo de milenios, comenzando con la presencia de antiguos pobladores en sus costas y culminando en la concreción de un proyecto estratégico para el joven estado argentino en 1828. Mucho antes de que se pensara en un asentamiento permanente, la peculiar geografía de la bahía, con su ría protegida, ya atraía la atención, primero de comunidades originarias y luego de los navegantes europeos en su afán explorador.

¿Qué se produce en Bahía Blanca?
Las actividades industriales principales en el área son la fabricación de productos de la refinación del petróleo y la fabricación de sustancias químicas básicas ubicadas en el polo petroquímico de Bahía Blanca, los cuales generan casi el 80% del valor agregado manufacturero del área.

Desde hace unos 7.000 años, las costas de lo que hoy es la provincia de Buenos Aires presentaban un litoral diferente. El mar se encontraba más retirado, pero los hallazgos arqueológicos en sitios cercanos, como Monte Hermoso, demuestran que grupos humanos prehistóricos ya aprovechaban los ricos recursos costeros. Recolectaban alimentos, utilizaban conchas para adornos e incluso cazaban presas marinas mayores. Esta actividad costera no estaba aislada, sino que formaba parte de redes de intercambio que se extendían por la llanura pampeana e incluso más allá. La geografía actual de las costas bonaerenses, tal como la conocemos, se estableció hace aproximadamente 1000 años.

Índice de Contenido

Los Primeros Navegantes Europeos

Con la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, se desató una frenética era de exploración desde Europa, especialmente por parte de España y Portugal. El Nuevo Mundo prometía nuevas rutas comerciales y vastas riquezas. La configuración de la bahía, con su ría que se interna entre islas y ofrece aguas relativamente tranquilas, no podía pasar desapercibida para los exploradores que buscaban un paso navegable hacia el Océano Pacífico.

El primer europeo en avistar y explorar la bahía fue el navegante portugués al servicio de la Corona española, Fernando de Magallanes. Partió con su flota en septiembre de 1519 desde Sanlúcar de Barrameda en una expedición que se convertiría en la primera en dar la vuelta al mundo. Buscando el ansiado paso interoceánico, Magallanes exploró la ría el 13 de febrero de 1520. Se dice que, en los bajos de la isla Zuraita, su embarcación tocó fondo varias veces. Permaneció en la bahía hasta el 14 de febrero y registró su posición en 39º 11’ S. Es un hecho notable: la bahía fue descubierta para el mundo europeo durante la primera circunnavegación documentada del planeta.

En aquel entonces, la bahía no se llamaba Blanca, sino que fue registrada por Magallanes como “De los Bajos Anegados o De los Bajos de las Corrientes”. La primera representación cartográfica de la zona, aunque rudimentaria, fue incluida por Antonio Pigafetta en sus escritos tras el regreso de la expedición Magallanes/Elcano en 1522.

Otros Exploradores y la Bahía de los Bajos

Después de Magallanes, otros navegantes exploraron la bahía. A principios de 1526, Frey Jofre García de Loaisa realizó un relevamiento, también denominándola de los Bajos Anegados. Se cree que el célebre pirata inglés Francis Drake navegó por la ría en marzo de 1578. El 20 de enero de 1583, Pedro Sarmiento de Gamboa la registró en su diario, siempre con el nombre de Bahía de los Bajos. Concluidas estas primeras incursiones, las costas bahienses fueron menos visitadas. La Bahía de los Bajos Anegados, hoy Bahía Blanca, se convirtió más en un lugar de paso, cuyas aguas tranquilas ofrecían un refugio seguro para embarcaciones, incluyendo balleneras, loberas y, ocasionalmente, navíos piratas.

El Período Virreinal y la Necesidad Estratégica

La creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 (definitiva en 1777) trajo consigo nuevos objetivos estratégicos para la Corona española. El rey Carlos III consideraba fundamental ocupar y poblar la Patagonia para asegurar la soberanía frente a las ambiciones inglesas. El plan inicial contemplaba fundar establecimientos en bahías más al sur. Sin embargo, el desconocimiento del vasto territorio y la falta de cartas marinas adecuadas dificultaban la tarea. Las primeras expediciones partieron con escaso apoyo económico y mucha improvisación.

En 1779, Francisco de Viedma, un experto en agricultura, logró fundar Nuestra Señora del Carmen en la margen sur del Río Negro (la actual Viedma). Por mucho tiempo, Carmen de Patagones fue el único puerto patagónico. Este asentamiento facilitó la exploración del litoral marítimo y fluvial regional, con figuras como el piloto Basilio Villarino. A pesar de ello, no fue hasta 1794, gracias a los relevamientos del capitán de navío Alejandro Malaspina, que aparecieron los primeros mapas que mostraban la bahía Blanca y sus islas adyacentes. Aún se la conocía como "De los Bajos Anegados".

En 1804, en un reconocimiento específico para evaluar sus posibilidades como puerto natural, el piloto de la Real Armada Española José de la Peña y Zazueta le dio un nuevo nombre: "Bahía de los Buenos Cables", refiriéndose a la calidad del fondo marino para el anclaje.

Mientras tanto, los pueblos originarios de la región, conocidos como “pámpidos”, mantenían una profunda desconfianza hacia los barcos europeos. Tenían sobradas razones para ello: españoles, en sus incursiones terrestres y ataques a misiones, habían capturado caciques y otros nativos, deportándolos a lugares como las Malvinas o Montevideo. Muchos otros fueron llevados en los navíos europeos como “souvenirs” y nunca regresaron. Esta tradición oral alimentó un recelo y desprecio duradero hacia las siempre inquietantes embarcaciones.

La Revolución de Mayo y los Nuevos Impulsos

El movimiento revolucionario de 1810 no generó cambios inmediatos en el sur bonaerense. Los esfuerzos y recursos del nuevo estado estaban concentrados en las guerras de independencia. Recién cuando los principales teatros de operaciones se trasladaron a Chile y Perú, y la revolución comenzó a consolidarse, las nuevas políticas se orientaron a explotar el potencial de los territorios provinciales.

En 1821, tras un período de inestabilidad, Martín Rodríguez asumió la gobernación de Buenos Aires, con Bernardino Rivadavia como su principal ministro. Rivadavia fue un ferviente impulsor de la colonización del sur provincial, tanto por tierra como por mar. Entendía que establecer una población que pudiera ser abastecida eficientemente por vía marítima, siguiendo el modelo de Carmen de Patagones, ofrecía enormes ventajas para su plan de ocupación y desarrollo productivo del territorio.

En este contexto, el capitán norteamericano Benjamín Morrell, a bordo de la goleta Warp, realizó un reconocimiento del litoral en 1822. Sus noticias fueron favorables respecto a la posibilidad de crear un puerto en la bahía. Fue Morrell quien la rebautizó en inglés como White Bay, o sea, Bahía Blanca. Este nombre se atribuye probablemente al aspecto blancuzco de las costas durante la marea baja, producto de los sedimentos salinos.

Las exploraciones, tanto terrestres como marítimas, sentaron las bases para la primera campaña militar de Martín Rodríguez contra los pueblos originarios. Aunque tuvo poco éxito militar directo, sí alentó la perspectiva de fundar una ciudad-puerto estratégica sobre la bahía.

El Primer Intento Fallido de Fundación (1824)

En noviembre de 1823, bajo la gobernación de Rodríguez, se organizó una nueva expedición marítima con el objetivo específico de realizar un reconocimiento preciso de la bahía Blanca para evaluar el establecimiento de un puerto y poblado. La expedición, compuesta por solo dos naves, estaba al mando del capitán Valentín García, con Joaquín Fernández Pareja como piloto. Pareja fue el descubridor del arroyo que hoy lleva su nombre.

Al regresar a Buenos Aires, presentaron un relevamiento detallado. Con esta información, el ingeniero Martiniano Chilabert y el agrimensor Fortunato Lemoine del Departamento Técnico del Estado elaboraron un informe, al igual que los anteriores, muy favorable a la viabilidad del proyecto. El informe destacaba que “la bahía Blanca sea tal vez el punto más interesante de la Provincia, que su extensión y seguro canal para las embarcaciones…”.

Este documento impulsó al Gobernador y a su Ministro a lanzar una campaña más ambiciosa para concretar la extensión territorial. Martín Rodríguez planeó una tercera expedición al territorio aborigen, esta vez con apoyo naval. Una gran columna militar marcharía por tierra, mientras que una expedición marítima se encargaría de la logística, determinaría el lugar exacto para el puerto y el establecimiento, e iniciaría las obras.

Ante la falta de recursos estatales para la fase naval, se recurrió a empresarios privados mediante un concurso licitatorio. El proyecto ganador fue el del armador español Vicente Casares, quien se comprometió a fletar una pequeña flota para fundar un establecimiento que se llamaría General Belgrano.

La expedición terrestre, un ejército considerable de unos 2.500 soldados con un gran convoy de logística y artillería, inició su marcha el 5 de enero de 1824 desde Monte, dirigiéndose hacia el sur para converger en Bahía Blanca. Sin embargo, a fines de mayo, la presión y la guerra de recursos impuestas por los pampas se intensificaron, haciendo prever un fracaso de la operación terrestre.

Mientras tanto, la operación naval partió en febrero de 1824. Estaba integrada por tres naves: una goleta piloteada por Roberto Pulsifer (a bordo iban Chilabert y Lemoine), la goleta del capitán Diego Johnson (transportando a Casares) y una sumaca con materiales y pertrechos. Una fracción de infantería brindaba seguridad.

Casares arribó a una entrada estrecha de mar, hoy conocida como arroyo Pareja, convencido de haber llegado al punto predeterminado en la bahía. El 1 de abril de 1824, tras un reconocimiento, decidió establecer allí mismo el fortín.

La columna terrestre, a pesar de las dificultades, logró adelantar una fracción que hizo contacto con la flotilla en arroyo Pareja. La apreciación negativa del oficial sobre el lugar elegido, sumada a la posterior opinión desfavorable del general Rondeau, quien fue a verificar el sitio, desbarataron el primer intento de fundar el establecimiento y puerto en la bahía Blanca.

A pesar de las airadas quejas de Casares y su gente, que incluso amagaron con tomar las armas, la flotilla regresó a Buenos Aires sin concretar la fundación. La retirada de la columna terrestre fue un calvario; las bajas temperaturas de junio y julio causaron numerosas muertes por frío, en una penosa marcha que se extendió por mes y medio. Este intento fallido, aunque costoso, reafirmó la necesidad de un enfoque más cuidadoso y mejor planificado.

Nuevas Exploraciones y la Amenaza Brasilera

En mayo de 1824, Juan Gregorio de Las Heras asumió como gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Inicialmente, buscó continuar la política de confrontación con los aborígenes. Sin embargo, el panorama internacional cambió drásticamente con la inminencia de una guerra a gran escala contra el Imperio del Brasil. Ante esta amenaza, Las Heras comprendió la necesidad de pacificar el frente interno en el sur para concentrar los recursos militares. Era plausible que los brasileros intentaran desembarcar en el sur bonaerense y aliarse con los aborígenes para atacar el aislado fuerte de Patagones y, desde allí, el resto del territorio argentino. Por ello, el Gobernador buscó reestablecer el diálogo con los pueblos pampas.

A pesar del fracaso de la operación de Casares, la necesidad estratégica de un puerto en la bahía Blanca seguía siendo acuciante. El Gobierno Provincial insistió y en septiembre de 1824 envió al bergantín Belgrano, capitaneado por José Segui y con Joaquín Pareja como piloto, para realizar nuevos reconocimientos. Las exploraciones se prolongaron hasta fines de octubre, cuando el mal tiempo obligó al buque a regresar a Buenos Aires.

Tres meses después, la nave regresó a la bahía para completar su exploración, esta vez con Diego Johnson como piloto. En enero de 1825, el Belgrano ancló a una milla del arroyo Pareja, en un fondeadero que desde entonces se conocería como Sonda o Pozos del Belgrano, el actual apostadero de la Base Naval. Estas expediciones de 1824 y 1825 fueron los primeros reconocimientos hidrográficos detallados de la ría, proporcionando información invaluable para futuros emprendimientos.

La Concreción del Proyecto: 1828

La intentona brasileña sobre Carmen de Patagones en marzo de 1827, aunque repelida, puso de manifiesto la vulnerabilidad del litoral sur y la urgencia de establecer un punto fortificado y poblado en la bahía Blanca. La visión estratégica que había impulsado las exploraciones desde hacía años se tornó una necesidad imperiosa de seguridad nacional.

A pesar de todos los reconocimientos favorables, los intentos previos y la clara visión de su importancia estratégica, debieron pasar tres años más después de las detalladas exploraciones de 1825 para que el “anhelado proyecto” de fundar un establecimiento y puerto en la bahía Blanca se concretara. Fue finalmente en 1828 cuando, bajo un renovado impulso y con la lección aprendida de los intentos fallidos y la urgencia de la defensa, se llevó a cabo la fundación que daría origen a la ciudad de Bahía Blanca y a su vital puerto. Este acto no fue solo la creación de un poblado, sino la materialización de una estrategia de ocupación territorial y defensa del litoral, con el puerto como su corazón logístico y militar desde el primer día.

Preguntas Frecuentes sobre la Fundación

  • ¿Cuándo se descubrió la bahía para los europeos? Fue descubierta por Fernando de Magallanes el 13 de febrero de 1520.
  • ¿Cuál fue el nombre original de la bahía? Inicialmente fue llamada “De los Bajos Anegados o De los Bajos de las Corrientes” por Magallanes.
  • ¿Quién le dio el nombre de Bahía Blanca? El capitán norteamericano Benjamín Morrell la rebautizó como “White Bay” (Bahía Blanca) en 1822.
  • ¿Por qué era importante fundar un asentamiento y puerto en la bahía? Era crucial por razones estratégicas, para asegurar la soberanía, defender el territorio del sur, y establecer un punto de abastecimiento y logística.
  • ¿Hubo intentos de fundación antes de 1828? Sí, hubo un intento significativo en abril de 1824 en el arroyo Pareja, que resultó fallido.
  • ¿Qué evento reciente impulsó la fundación definitiva? La amenaza de guerra con Brasil y el ataque a Carmen de Patagones en 1827 resaltaron la urgencia de fortificar la bahía Blanca.
  • ¿En qué año se concretó finalmente la fundación? El proyecto de fundación, que incluía el establecimiento del puerto, se concretó en 1828.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Orígenes del Puerto de Bahía Blanca puedes visitar la categoría Industria.

Subir