¿Cuál es la gran empresa química alemana?

BASF: La Gigante Química Alemana

02/02/2018

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Cuando se habla de la industria química a nivel mundial, un nombre destaca por encima de muchos otros: BASF. Esta compañía alemana no solo es una de las más grandes del sector, sino que también posee una historia rica y compleja que abarca más de un siglo y medio, marcada por la innovación, la expansión global y, en ciertos periodos, eventos históricos de gran impacto. Con una presencia que se extiende por más de 80 países y operaciones en cientos de sitios de producción, BASF es un verdadero gigante que suministra productos a una vasta diversidad de industrias en más de 190 naciones.

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A pesar de su tamaño y alcance global, la marca BASF es quizás menos conocida por el público general hoy en día que en décadas pasadas, especialmente desde que abandonó la producción de productos de electrónica de consumo con su marca en los años 90. Sin embargo, su influencia en la economía global y en innumerables procesos industriales es inmensa y fundamental.

Índice de Contenido

Orígenes e Historia Temprana: De la Anilina a la Soda

La historia de BASF, acrónimo de Badische Anilin- und Sodafabrik (Fábrica de Anilina y Sosa de Baden), comenzó el 6 de abril de 1865 en Mannheim, en el entonces estado de habla alemana de Baden. Su fundador, Friedrich Engelhorn, ya había estado involucrado en la instalación de una fábrica de gas para el ayuntamiento de Mannheim en 1861. Esta fábrica producía alquitrán como subproducto del carbón, un material que Engelhorn vio como una fuente valiosa para extraer anilina, un componente esencial en la producción de tintes.

BASF fue creada inicialmente para producir otras sustancias químicas necesarias en la fabricación de tintes, como la sosa y diversos ácidos. Curiosamente, la planta no se construyó en Mannheim, sino al otro lado del río Rin, en Ludwigshafen. El motivo: el ayuntamiento de Mannheim temía que la contaminación del aire generada por la planta química pudiera afectar a los habitantes de la ciudad. En 1866, los procesos de producción de tintes también se trasladaron a las instalaciones de BASF en Ludwigshafen.

La Revolución de los Tintes de Anilina

El descubrimiento en 1857 por William Henry Perkin sobre el potencial de la anilina para crear agentes colorantes intensos había impulsado la producción comercial de tintes sintéticos en Inglaterra. BASF reclutó a Heinrich Caro, un químico alemán con experiencia en la industria de los tintes en Inglaterra, para dirigir su departamento de investigación. Caro fue fundamental en el desarrollo de la síntesis de la alizarina, un tinte rojo, y solicitó una patente británica en 1869. Este logro marcó el inicio de la compañía en el floreciente mercado de los tintes sintéticos. Posteriormente, se obtuvieron patentes para tintes como el azul de metileno y la eosina. La investigación para un proceso sintético del tinte índigo comenzó en 1880, aunque no llegó al mercado con éxito hasta 1897. A principios del siglo XX, específicamente en 1901, aproximadamente el 80% de la producción de BASF consistía en tintes.

Otros Desarrollos Químicos Tempranos

Además de los tintes, BASF abordó la producción de otras sustancias químicas clave. El carbonato de sodio (sosa) se producía inicialmente mediante el proceso Leblanc, pero en 1880, al estar disponible el proceso Solvay, mucho más económico, BASF dejó de producirlo internamente y comenzó a comprarlo a la compañía Solvay.

El ácido sulfúrico, otro químico industrial fundamental, se producía al principio mediante el proceso de cámara de plomo. Sin embargo, en 1890, se puso en marcha una unidad utilizando el proceso de contacto, que permitía producir ácido a una concentración mayor (98% en lugar de 80%) y a un menor costo. Este avance fue el resultado de una extensa investigación y desarrollo liderada por Rudolf Knietsch.

La Era del Amoníaco y la Formación de IG Farben

Uno de los hitos más significativos en la historia de la química industrial, y para BASF, fue el desarrollo del proceso Haber-Bosch entre 1908 y 1912. Este proceso hizo posible la síntesis de amoníaco, una fuente primaria de nitrógeno esencial para la producción de fertilizantes y explosivos, a partir de nitrógeno atmosférico e hidrógeno. BASF adquirió los derechos exclusivos del proceso y en 1913 puso en marcha una nueva planta de producción en Oppau, añadiendo los fertilizantes a su cartera de productos.

Primera Guerra Mundial y el Período de Entreguerras

Durante la Primera Guerra Mundial, la producción de químicos, especialmente aquellos necesarios para la guerra, se volvió crucial. En 1916, BASF comenzó operaciones en una nueva instalación en Leuna, donde se producían explosivos. Sin embargo, el período de entreguerras estuvo marcado por una tragedia: el 21 de septiembre de 1921, una explosión masiva en la planta de Oppau causó la muerte de 565 personas, siendo el mayor accidente industrial en la historia de Alemania hasta ese momento.

La Formación de IG Farben

Bajo el liderazgo de Carl Bosch, BASF fue una de las principales impulsoras en la formación de IG Farben en 1921. Este conglomerado químico reunió a las mayores empresas químicas alemanas, incluyendo a Hoechst, Bayer y otras tres compañías, con el objetivo de consolidar la industria y competir a nivel global. Aunque BASF fue el sobreviviente nominal (las acciones de las otras compañías se intercambiaron por acciones de BASF antes de la fusión), en la práctica, la compañía perdió su independencia como entidad separada dentro del vasto consorcio. IG Farben expandió significativamente la gama de productos, incluyendo caucho, combustibles y recubrimientos. En 1935, IG Farben, junto con AEG, presentó el Magnetophon, el primer grabador de cinta magnética.

BASF y la Sombra de la Segunda Guerra Mundial

El período del régimen Nacionalsocialista (1933-1945) representa un capítulo oscuro en la historia de IG Farben y, por extensión, de BASF como parte de ella. IG Farben cooperó estrechamente con el gobierno nazi, beneficiándose de volúmenes y precios garantizados, y, trágicamente, del uso de mano de obra forzada proveniente de los campos de concentración gubernamentales. BASF, siendo líder en la industria química dentro de IG Farben, construyó una fábrica química de 24 km² en Auschwitz, conocida como "IG Auschwitz", que fue la fábrica química más grande del mundo en su momento.

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IG Farben se hizo tristemente célebre por su producción de Zyklon-B, el gas letal utilizado en los campos de exterminio alemanes durante el Holocausto. El conglomerado hizo un uso extensivo de mano de obra forzada durante la guerra, incluyendo alemanes reclutados, trabajadores extranjeros de territorios ocupados y prisioneros de guerra. Se estima que, para 1943, casi la mitad de los trabajadores de IG Farben eran trabajadores forzados, sin contar los más de 51,000 reclusos de campos de concentración utilizados. De estos últimos, se calcula que entre 31,500 y 33,500 murieron debido a las condiciones inhumanas.

Las instalaciones de Ludwigshafen, de gran importancia estratégica para la producción de materiales bélicos como caucho sintético y gasolina, fueron objetivos principales de los bombardeos aliados y quedaron casi completamente destruidas al final de la guerra. La producción cesó virtualmente a finales de 1944. A pesar de la destrucción, la historia de la compañía continuaría.

La Refundación y el Resurgimiento Post-Guerra

Tras la derrota de Alemania, los aliados disolvieron IG Farben en noviembre de 1945. Las instalaciones de Ludwigshafen y Oppau quedaron bajo control de las autoridades francesas. En 1952, BASF fue refundada bajo su nombre original. Un evento trágico ocurrió antes de la refundación oficial, el 28 de julio de 1948, con una explosión en Ludwigshafen que causó 207 muertes.

La refundación de BASF se produjo en el contexto del "milagro económico" alemán de la década de 1950. La compañía se expandió rápidamente, añadiendo a su gama de productos nuevos materiales sintéticos como el nylon. BASF ya había desarrollado el poliestireno en la década de 1930 e inventó el Styropor (poliestireno expandido) en 1951, un producto que se convertiría en sinónimo de aislamiento y embalaje.

Expansión Global y Diversificación

La década de 1960 marcó un período de significativa expansión internacional. Se construyeron plantas de producción en países como Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Francia, India, Italia, Japón, México, España, Reino Unido y Estados Unidos. Un cambio en la estrategia corporativa en 1965 puso un mayor énfasis en productos de mayor valor añadido, como recubrimientos (pinturas), productos farmacéuticos, pesticidas y fertilizantes especializados.

A lo largo de las décadas siguientes, BASF continuó su crecimiento y diversificación, a menudo a través de adquisiciones estratégicas. Compró Herbol, una empresa alemana de recubrimientos, en 1968 (junto con Bayer, aunque luego tomó el control total). En Estados Unidos, adquirió Wyandotte Chemical Company en la década de 1970, lo que generó una notable disputa laboral en su planta de Geismar, Luisiana, que duró de 1984 a 1989.

A finales del siglo XX y principios del XXI, BASF realizó numerosas adquisiciones importantes, consolidando su posición en diversos mercados. En 2006, adquirió Engelhard Corporation por 4.800 millones de dólares, así como el negocio de polímeros de Johnson Polymer y el negocio de químicos para la construcción de Degussa. En 2009, completó la adquisición de Ciba (anteriormente parte de Ciba-Geigy), expandiendo su portafolio en químicos de especialidad. Otras adquisiciones incluyeron Whitmire Micro-Gen y Sorex (control de plagas) en 2008, y Cognis en 2010.

La compañía también ha reestructurado su portafolio, vendiendo negocios que ya no considera estratégicos, como partes de su negocio de ingredientes farmacéuticos en 2015, su negocio global de pigmentos a DIC en 2019, y su negocio de membranas de ultrafiltración (Inge GmbH) a DuPont en 2019.

BASF en el Siglo XXI: Desafíos y Estrategia Actual

En años recientes, BASF ha enfrentado y se ha adaptado a un panorama global cambiante, marcado por nuevas dinámicas económicas y desafíos energéticos. Un movimiento estratégico clave ha sido su creciente enfoque e inversión en China.

En octubre de 2017, BASF anunció la compra de los negocios de semillas y herbicidas de Bayer por 5.900 millones de euros, como parte de la adquisición de Monsanto por parte de Bayer. Esta adquisición fortaleció significativamente su posición en el mercado de soluciones para la agricultura.

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Un proyecto de inversión masiva se inició en noviembre de 2019 en la ciudad de Zhanjiang, en el suroeste de China, por un valor de 10.000 millones de dólares. Este proyecto fue aprobado en 2022 y está destinado a ser un sitio de producción "Verbund" (integrado) enfocado en plásticos de ingeniería y TPU (poliuretano termoplástico). Con una superficie de más de 400 hectáreas, está previsto que sea el tercer sitio de BASF más grande a nivel mundial, después de Ludwigshafen y Amberes (Bélgica). La primera planta comenzó a operar en 2022 y se espera que el sitio completo esté terminado para 2030. Este sitio atiende principalmente a las industrias electrónica y automotriz.

Este enfoque en China se ha intensificado, con BASF teniendo 30 instalaciones de producción en el país a partir de abril de 2023. El CEO Martin Brudermüller ha señalado que los ingresos en China son esenciales para el crecimiento del negocio europeo de BASF, citando los elevados costos energéticos y las estrictas regulaciones ambientales en Europa como factores clave.

Precisamente, los altos costos energéticos en Europa han llevado a decisiones difíciles. En febrero de 2023, BASF anunció planes para cerrar una de sus dos fábricas de amoníaco en su sitio principal de Ludwigshafen. Esta medida, parte de un plan de recorte de costos más amplio, resultará en el aumento de la producción en China y la pérdida de 2.600 puestos de trabajo a nivel global. En septiembre de 2023, BASF inició la construcción de su planta de gas de síntesis en Zhanjiang, programada para entrar en funcionamiento en 2025. Además, en noviembre de 2023, la firma cerró un acuerdo de inversión de 5.000 millones de dólares a 15 años en China con bancos chinos.

La compañía también ha enfrentado escrutinio por sus operaciones globales. Desde 2016, BASF ha colaborado con una subsidiaria de Xinjiang Zhongtai Group en una planta en Korla, Xinjiang, una empresa sancionada bajo la Ley de Prevención del Trabajo Forzado Uigur en Estados Unidos, un recordatorio de los complejos desafíos éticos y geopolíticos de operar a escala global.

Escala y Presencia Global

BASF opera seis sitios de producción integrados (Verbund) y 390 otros sitios de producción en Europa, Asia, Australia, América y África. Los sitios Verbund son complejos de producción altamente integrados donde los subproductos de una planta sirven como materia prima para otra, optimizando recursos y energía. El sitio de Ludwigshafen es el más grande de este tipo en el mundo. Esta vasta red permite a BASF servir a clientes en más de 190 países, ofreciendo una amplísima gama de productos que van desde químicos básicos, plásticos y productos de alto rendimiento, hasta químicos para la agricultura (incluyendo semillas) y recubrimientos.

Hitos Clave en la Historia de BASF

AñoEvento Clave
1865Fundación en Mannheim/Ludwigshafen
1869Patente de Alizarina (tinte rojo)
1890Adopción del Proceso de Contacto para Ácido Sulfúrico
1897Lanzamiento comercial del tinte Índigo sintético
1913Inicio producción Amoníaco con Proceso Haber-Bosch
1921Formación de IG Farben (BASF pierde independencia)
1945Disolución de IG Farben
1952Refundación de BASF
1951Invención de Styropor
1960sGran expansión de producción fuera de Alemania
2006Adquisición de Engelhard
2009Adquisición de Ciba
2017Compra de negocio de semillas y herbicidas a Bayer
2019Inicio de proyecto de inversión de $10 mil millones en Zhanjiang, China
2023Anuncio de cierre de fábrica de amoníaco en Ludwigshafen por altos costos energéticos

Preguntas Frecuentes sobre BASF

¿Qué significa el nombre BASF?
BASF es un acrónimo de Badische Anilin- und Sodafabrik, que en alemán significa 'Fábrica de Anilina y Sosa de Baden'.

¿Dónde se fundó BASF?
BASF se fundó en Mannheim, pero rápidamente trasladó sus principales instalaciones al otro lado del río Rin, a Ludwigshafen, donde aún se encuentra su sede principal y su complejo de producción más grande.

¿Qué tipo de productos fabrica BASF?
BASF produce una vasta gama de productos químicos, incluyendo químicos básicos, plásticos, productos de alto rendimiento, químicos para la agricultura (como herbicidas y semillas), recubrimientos (pinturas) y mucho más. Suministra a casi todas las industrias.

¿Cuál es la relación de BASF con IG Farben?
BASF fue una de las empresas fundadoras y parte integral del conglomerado IG Farben desde 1921 hasta su disolución después de la Segunda Guerra Mundial. En 1952, BASF fue refundada como una entidad independiente a partir de las partes originales que formaron IG Farben.

¿Por qué BASF está invirtiendo tanto en China?
Las inversiones significativas en China, como el megaproyecto en Zhanjiang, responden a la estrategia de BASF de estar presente en mercados en crecimiento y a los desafíos que enfrenta la producción en Europa, particularmente los altos costos energéticos y las regulaciones ambientales cada vez más estrictas. El mercado chino es visto como esencial para el crecimiento futuro y para compensar las dificultades en otras regiones.

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