21/10/2021
Ante la demanda creciente de espacios para el desarrollo de actividades productivas, muchos municipios alientan la creación y ampliación de parques industriales. Estos agrupamientos se han constituido en una de las principales respuestas ofrecidas en términos de economías de aglomeración, buscando conciliar las lógicas empresariales con las locales municipales. En este marco, es fundamental comprender las diferentes tipologías de gestión de parques y agrupamientos industriales, analizando sus características, virtudes y desventajas para una mejor toma de decisiones.

El fuerte crecimiento de la actividad industrial en la última década ha estimulado la demanda de espacios para la radicación de industrias, impulsando a muchos municipios a planificar la reactivación fabril. Según datos del Ministerio de Industria de la Nación, existen en el país un número significativo de parques industriales, mayoritariamente financiados con fondos públicos, y otros en proceso de conformación. Se ha observado un importante aumento de empresas instaladas en estos parques, predominando las pequeñas y medianas empresas.

El logro de beneficios a largo plazo para un municipio, derivados de la localización de un parque industrial, depende en gran medida de su capacidad de negociación. Expertos señalan la importancia de convenios urbanísticos que permitan incluir operaciones financiadas por el propio sector industrial, a cambio de beneficios como la exención de tasas municipales. Este tipo de acuerdos, donde la industria contribuye con mejoras urbanas a su entorno, mientras el municipio define las reglas del juego, ejemplifica una gestión estratégica que aprovecha la ubicación y trayectoria industrial del territorio.
Un rasgo positivo de la instalación de parques industriales es que propician la dotación de infraestructura en zonas que antes carecían de ella. Casos como el del Parque Industrial Pilar demuestran cómo la llegada de servicios urbanos está ligada a la instalación de estos espacios productivos. Los beneficios a largo plazo dependen íntimamente de la capacidad municipal para desarrollar herramientas de gestión, su habilidad de negociación y la voluntad política para ejecutarlas.
Es crucial que el municipio ejerza un fuerte liderazgo en este proceso para garantizar la equidad de las políticas concertadas. La recuperación productiva de conjuntos edilicios a partir de la negociación público-privada, sumando la participación de actores como uniones industriales y universidades, como en el caso del Parque Industrial La Cantábrica en Morón, es un ejemplo de buenas prácticas. Allí se ha logrado refuncionalizar y orientar el desarrollo de las PyMEs mediante acciones eficaces, incluyendo la selección de proyectos y la capacitación para aumentar la productividad.
Existen diferentes experiencias de gestión asociada impulsada por los municipios, que se pueden categorizar en:
La gestión de parques industriales
Los parques industriales constituyen un tipo de espacio productivo común, diferenciado del tejido urbano en el que se insertan. Cuentan con infraestructura y servicios compartidos, son planificados y gestionados en forma unitaria y están destinados en exclusividad al uso industrial. Su objetivo es generar economías de escala para ofertar espacios y servicios adaptados a las necesidades de las industrias, minimizando fricciones y conflictos territoriales con otras funciones urbanas.
Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), un parque industrial es un terreno urbanizado y subdividido conforme a un plan general, dotado de carreteras, transporte y servicios públicos, con o sin fábricas construidas, con o sin servicios e instalaciones comunes, y destinado al uso de una comunidad de industriales. La ONUDI distingue esto de las zonas industriales (un simple solar reservado) y las áreas industriales (terreno mejorado, dividido en parcelas para industrias). Es importante destacar que, según la normativa argentina, un área industrial (o “Sector Industrial Planificado”) puede convertirse en parque industrial tras adecuar su infraestructura.
En términos de promoción, los gobiernos municipales tienden a concebir parques para captar inversiones y generar empleo. Su localización a menudo se concentra en rutas cercanas a corredores importantes para asegurar una buena inserción regional. Para su creación y gestión, requieren la intervención de un grupo promotor y desarrollador, pudiendo adquirir carácter oficial (iniciativa gubernamental), privado (iniciativa particular, incluyendo cooperativas) o mixto (iniciativa público-privada).
Los parques industriales son considerados pilares del crecimiento sostenible y motores del desarrollo económico y social. Contribuyen al fortalecimiento del perfil regional, generan empleo formal y arraigo territorial, y agregan valor a los encadenamientos productivos. Ofrecen a las empresas el uso de instalaciones comunes, simplifican trámites administrativos, impulsan la reducción de tasas e impuestos, promueven el control ambiental, facilitan la adecuación a normativas y favorecen el acceso a políticas de estímulo a la industria.
Deben entenderse como herramientas de fortalecimiento de las cadenas de valor. La colaboración municipal en la gestión empresarial es clave para lograr beneficios en todos los eslabones, buscando ventajas competitivas que permitan mayor adaptación al mercado y mejora en la calidad del producto final. Un contexto metropolitano que evite la competencia intermunicipal, la articulación estratégica territorial (como corredores productivos), la consideración de particularidades productivas locales y la creación de nuevos tipos de gestión (Estado, cámaras, sindicatos) son factores cruciales.
Sin embargo, la sola instalación de parques industriales no garantiza necesariamente la creación de empleo o desarrollo local. El éxito de algunos no implica que cada municipio deba tener uno ni asegura un perfil productivo. Un problema común es la dificultad para generar efectos multiplicadores, lo que se atribuye a su lógica de funcionamiento y localización, que no siempre considera la articulación con otros actores en términos de encadenamientos productivos, cooperación, regulación y planificación.
Casos de aplicación de parques industriales
Los parques industriales ofrecen ventajas asociadas al crecimiento de la productividad y el empleo. Un ejemplo es el de Rafaela, Santa Fe, situado en la cuenca lechera. Se destaca por sus producciones láctea y metalmecánica y se ha expandido con la creación del Parque de Actividades Económicas y un Instituto Técnico para formación especializada.
En José León Suárez, San Martín, un antiguo predio textil se ha convertido en el Parque Suárez, un polo productivo en expansión. Catorce pequeñas empresas comparten cinco hectáreas, dividiendo costos de servicios para ganar eficiencia. Incluye fábricas de calzado de seguridad, pinturas, herramientas, recuperación de films plásticos y acrílicos dentales.
En Salta, se creó un ente autárquico para reimpulsar el parque industrial mediante un plan de normalización administrativa y un plan de desarrollo productivo. Este último incluye un sistema informático, desarrollo de infraestructura, observatorios de mercado, formación de aglomerados, relevamiento de perfiles para capacitación y vinculación escuela-empresa.
En Morón, el Parque Industrial La Cantábrica surgió de un esfuerzo tripartito (Unión Industrial del Oeste, Municipio, gobierno provincial). Se administró mediante un ente que adjudicó naves industriales en comodato para reciclaje, con infraestructura común financiada por el sector privado. Las empresas mejoraron plantas, procesos, certificaron calidad y cumplieron normas ambientales, todo a través de procesos participativos.
Fortalezas y vulnerabilidades del modelo de parques industriales
Fortalezas:
- Constituyen herramientas de fortalecimiento de cadenas de valor y vínculos entre actores.
- Ofrecen seguridad jurídica en permisos de operaciones y certidumbre en la propiedad.
- Cuentan con facilidad de acceso a principales vías de comunicación y dotación de infraestructuras.
- Desarrollan un sistema de gerenciamiento para posicionamiento competitivo y beneficios impositivos.
- Generan una administración interna que garantiza el mantenimiento permanente de las infraestructuras.
Vulnerabilidades:
- Se tiende a establecer una fuerte competencia entre municipios por la atracción de inversiones.
- Los municipios suelen carecer de suelo disponible y/o de infraestructura y servicios.
- El incremento de la congestión vehicular genera externalidades negativas que restan competitividad.
- Los procesos de vandalización y deterioro ambiental condicionan sus posibilidades de gestión y desarrollo.
- Dificultades para instalar procesos asociativos público-privados y/o entre privados limitan su gerenciamiento.
La gestión de clusters y ecoparques
Los clusters y ecoparques definen un modelo de gestión que potencia economías regionales, incrementa el poder de negociación y fomenta la interacción entre actores. Un cluster es un conjunto de empresas de diversos sectores, ubicadas en una zona geográfica delimitada e interrelacionadas, formando un sistema interactivo en torno a mercados, tecnologías y capitales productivos. Su sistema industrial se define por su funcionalidad y los tipos de relaciones entre las firmas (compra-venta, competencia, cooperación, flujo de información). Son resultado de un Estado que apoya la vinculación productiva. En Argentina existen numerosos clusters, orientados a economías regionales, con concentración en provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
La gestión de clusters implica generar vínculos funcionales y acuerdos entre organismos públicos y privados, como consorcios que brinden servicios reales (tecnología, capacitación), centros de investigación, cooperativas de crédito e instituciones de incentivo a la integración. Las pequeñas y medianas empresas son el motor del cluster, siendo actores clave en la demanda de empleo.
En respuesta a problemas urbanos asociados a la industria (contaminación, congestión, deterioro, problemas sociales), nacen los ecoparques o parques industriales sostenibles. Conforman una comunidad de empresas que cooperan asociativamente para mejorar las condiciones sociales y ambientales de su entorno. Se basan en la ecología industrial, promoviendo industrias ecoeficientes que, articuladas entre sí y con la administración local, generan un modelo de actividad sostenible. Comparten recursos (bases de datos, RRHH, tratamiento de residuos, energía) para optimizar resultados, incrementar competitividad y reducir impactos ambientales.
Aunque en Argentina los ecoparques se encuentran en etapa temprana, ganan importancia con proyectos innovadores, como los parques ecovirtuales, donde la concentración geográfica no es imprescindible, permitiendo la articulación a distancia. Las ventajas de clusters y ecoparques son convincentes, destacando la cooperación y articulación de encadenamientos productivos. Su menor promoción previa se atribuye a una cultura de competencia predominante en décadas pasadas. El carácter novedoso de esta gestión favorece la innovación en PyMEs, que dependen de redes para innovar, a diferencia de grandes empresas con mayor capacidad interna.
Casos de aplicación de clusters y ecoparques
En Santa Fe, el área industrial Las Parejas (95 ha, +100 establecimientos, ~2000 personas) es un claro ejemplo de articulación entre parque industrial y sector planificado. Cuenta con sectores marcados: fundición (provee a industria agrícola, autopartes, petróleo), maquinaria agrícola, piezas y componentes de agropartes, y remolques. Atiende amplias demandas agropecuarias, siendo designada “Capital de la pequeña y mediana empresa agroindustrial”. Genera una economía de red que potencia la innovación, absorción y difusión tecnológica.
En Argentina, la “Red de Agencias de Desarrollo Regional”, impulsada por el Ministerio de Industria, es una plataforma público-privada que facilita la vinculación de PyMEs mediante cooperación y cofinanciamiento. Implementa programas para identificar singularidades y necesidades productivas regionales.
En Europa, el Proyecto Ecopadev es un consorcio (13 agentes locales) para una gestión sostenible del entorno natural, reciclaje y prevención de contaminación. Ofrece componentes como reducción de consumo (agua, residuos, contaminantes), creación de incubadoras, planificación de infraestructuras, cadenas de intercambio de subproductos, participación pública para sostenibilidad y articulación con universidades.
Ejemplos internacionales de ecoparques incluyen: Fairfield (Baltimore, Maryland) con un proceso de “circuito cerrado” (prevención contaminación, tecnologías innovadoras, redes, articulación estatal/local, promociones fiscales, diseño estratégico); Riverside (Burlington, Vermont) con proyectos de biomasa, tecnologías vivas y agricultura urbana; Brownsville (Texas) con enfoque regional de intercambio de materiales (conexiones con PyMEs, campos agrícolas, base de datos industrial); Burnside (Halifax, Nova Scotia, Canadá) impulsando investigación y educación multidisciplinaria; Cape Charles (Virginia) con vínculos de ecología industrial (agua reciclada, paneles fotovoltaicos); y Civano (Tucson, Arizona) que incorpora áreas recreativas, golf, edificios “verdes”, rutas escénicas, tecnologías sostenibles, purificación de aguas residuales y calentadores solares.
Fortalezas y vulnerabilidades del modelo de clusters y ecoparques
Fortalezas:
- Con mecanismos asociativos se potencian economías regionales y se fomenta la interacción entre actores.
- Este agrupamiento promueve la mejora ambiental de las empresas y facilita el acceso a financiamientos.
- La gestión coordinada de empresas incrementa el poder de negociación y permite gestionar beneficios.
- Promueve el apoyo a la innovación tecnológica, mejorando los procesos desarrollados por las empresas.
- Potencia la creación de incubadoras y la generación de cadenas de intercambio de subproductos.
Vulnerabilidades:
- Se suelen encontrar dificultades y resistencias para poder proceder a la actualización tecnológica.
- Algunas áreas urbanas ofrecen condiciones insuficientes para crear polos tecnológicos con atractividad.
- Predominan miradas contrapuestas respecto de la incidencia directa sobre la rentabilidad de las industrias.
- El cambio frecuente de reglas de juego suele afectar la continuidad de políticas y la apropiación de proyectos.
- Precios del suelo, costos ambientales y ausencia de liderazgos suelen inducir a un desarrollo insostenible.
La gestión de sectores planificados
Los denominados “Sectores Industriales Planificados” son impulsados principalmente desde la iniciativa pública y pueden implementarse con gestión oficial o combinada. Se concentran dentro de un perímetro delimitado a tal fin, ubicados dentro del tejido abierto de la ciudad, garantizando una favorable articulación de la actividad industrial con los restantes usos del suelo. Cuentan con infraestructuras y equipamientos que permiten optimizar la radicación y ordenar su distribución territorial.
Esta forma de agrupamiento es una herramienta óptima para fomentar el asociativismo empresarial y apoyar a las pequeñas y medianas empresas, buscando mejorar sus procesos productivos, incorporar valor, reducir costos de infraestructura y servicios, e incrementar las fuentes de trabajo. Solo en la provincia de Buenos Aires existen numerosos agrupamientos de este tipo, concentrando miles de pequeñas empresas y generando una cantidad significativa de puestos de trabajo.
Los instrumentos de política industrial deben orientarse hacia la consolidación de fortalezas internas (“intra-firmas”) y hacia los eslabonamientos de pequeñas empresas locales, más que a generar oportunidades para grandes empresas, para evitar una “pseudo-atractividad” territorial. La planificación a largo plazo sobre los eslabones de la cadena de valor es clave.
Casos de aplicación de sectores planificados
Un ejemplo es el “Programa Nacional de Parques Industriales en el Bicentenario”, que apoya financieramente (fondos no reintegrables) obras de infraestructura interna en agrupamientos seleccionados a lo largo del país. Este programa también asiste con créditos blandos a PyMEs ya instaladas que necesitan ampliarse y a aquellas que buscan radicarse.
El modelo de Sectores Industriales Planificados dentro del tejido urbano permite optimizar la dotación de infraestructuras, mejorar la eficiencia empresarial, potenciar sinergias por localización común, incentivar el agregado de valor, generar empleo genuino y afianzar el desarrollo industrial regional.
En Lobos, Buenos Aires, el Plan Estratégico Lobos 2020 planteó un sector planificado llamado “Vidriera de Lobos”, situado en un cruce de carreteras. Busca reequilibrar el crecimiento urbano y alojar establecimientos de envergadura. Se define por un polígono triangular con una arteria-parque central y parcelas radiales.
Fortalezas y vulnerabilidades del modelo de sectores planificados
Fortalezas:
- Brindan infraestructura básica para la concentración de recursos, servicios y oportunidades.
- La definición de un perímetro delimitado garantiza la protección recíproca con los usos en la ciudad.
- Posibilita una mayor complementariedad productiva, favoreciendo la internalización de efectos.
- Permite una mayor capacidad de innovación, de absorción y de difusión de nuevas tecnologías.
- Resulta propicio para el acceso a políticas de estímulo a la industria y para acciones asociativas.
Vulnerabilidades:
- Más del 80% de los establecimientos industriales se encuentran localizados fuera de áreas planificadas.
- La inserción de sectores dentro de la trama abierta tiende a generar fallas operativas en cadena de valor.
- Existen notorias diferencias entre los sectores planificados y aquellos lugares con mayor atractividad.
- Tienden a aparecer problemas complejos de vinculación funcional en las dinámicas propias de la industria.
- La mano de obra necesaria para la actividad no suele encontrarse en torno a la ciudad de pertenencia.
Desafíos a afrontar en la gestión de áreas industriales
La planificación de aglomeraciones industriales (parques, áreas y zonas) sin articulación ni acciones coordinadas entre los gobiernos locales y el nivel provincial pierde eficiencia y competitividad. Dado que los procesos económicos trascienden los límites jurisdiccionales, es necesario pensar en políticas de desarrollo industrial que no se basen únicamente en el planeamiento físico territorial como única forma de atraer inversiones.
La promoción de aglomeraciones planificadas sin distinción de funciones entre municipios fomenta la competencia. Ante la ausencia de políticas industriales metropolitanas articuladas, se debe buscar mejorar la competitividad sistémica de la región en su conjunto. Los desafíos futuros para los agrupamientos industriales incluyen promover la instalación ordenada y ambientalmente armónica, alentar la capacitación de recursos humanos y el empleo local coordinadamente, fortalecer la comunicación para consolidar encadenamientos productivos, e integrar las formas de gestión tradicionales con las nuevas, más asociativas.
A menudo se omite la territorialidad en la política industrial. Es fundamental generar una política territorial para la industria que se articule con el perfil dominante de cada región, identificando las espacialidades más ventajosas. Esto implica apoyar al microempresariado que no genera conflictos barriales, ofreciendo espacio para expandir sus procesos.
Estrategias para una buena gestión de áreas industriales
Se proponen diversas estrategias para una gestión eficaz de las áreas industriales:
- Construir fuertes liderazgos que motiven a las empresas a participar en relaciones asociativas de cooperación mutua.
- Crear alianzas estratégicas con centros de innovación y desarrollo para proporcionar capacitación a operarios, técnicos y funcionarios.
- Identificar líneas de inversión a potenciar en cada agrupamiento según su desarrollo, maduración y trayectoria.
- Generar espacios de articulación entre empresarios y funcionarios, y jornadas de puertas abiertas con la comunidad.
- Promover el acceso conjunto a políticas de estímulo a la industria, como exenciones fiscales, créditos blandos, obra pública y previsiones ambientales.
- Diseñar estrategias para una adecuada integración de los parques industriales con tecnologías de punta y el desarrollo sostenible.
- Exigir continuidad efectiva en las reglas de juego, seguridad jurídica en permisos y certidumbre en la propiedad de la tierra.
- Desarrollar un sistema de gerenciamiento integral para su posicionamiento competitivo y el mantenimiento permanente de la infraestructura interna.
- Aprovechar las ventajas comparativas de la proximidad a cuencas de empleo y subempleo con niveles de calificación medios y altos.
- Articular con el gobierno local el atractivo territorial para la localización industrial y garantizar el cumplimiento de disposiciones ambientales.
También debe considerarse profundizar la experiencia de incubadoras de microempresas para emprendedores con limitaciones de espacio. Finalmente, impulsar la concreción de parques industriales en municipios con mayor trayectoria productiva, aprovechando la cercanía a cuencas de empleo existentes. La gestión de áreas industriales requiere estrategias que promuevan el desarrollo local y mejoren la cantidad y calidad del empleo, no solo a través de economías de aglomeración y competitividad, sino fundamentalmente mediante mecanismos asociativos que fomenten la interacción articulada entre actores públicos y privados.
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